Page 30 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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En la inmensa armada idirana había centenares de naves

              bautizadas  con  adjetivos  impresionantes  y  con  los

              nombres  de  los  mismos  héroes,  planetas,  batallas  y


              conceptos  religiosos.  El  crucero  ligero  que  había

              rescatado a Horza era la nave número ciento treinta y

              siete  bautizada  como  La  mano  de  Dios,  y  en  aquellos


              momentos  existía  todo  un  centenar  de  naves  con  ese

              mismo nombre, por lo que su descripción completa era


              La mano de Dios 137.


                     Horza  se  colocó  bajo  el  chorro  de  aire  y  se  fue

              secando  con  cierta  dificultad.  Como  todo  el  resto  de


              equipo de la nave espacial, el secador estaba construido

              a una escala monumental adecuada al tamaño de los

              idiranos, y el huracán que producía casi le hizo salir


              despedido del compartimento de la ducha.





                     El  Querl  Xoralundra,  padre—espía  y  guerrero

              sacerdote  de  las  Cuatro  Almas,  secta  tributaria  de


              Farn—Idir,  cruzó  sus  manos  sobre  la  superficie  de  la

              mesa. Horza tuvo la impresión de estar contemplando el

              choque de dos placas continentales.



                     —Bien,  Bora  Horza  —retumbó  la  voz  del  viejo

              idirano—, has sido rescatado.


                     —Justo  a  tiempo  —asintió  Horza  frotándose  las

              muñecas.





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