Page 31 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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Estaba sentado en el camarote de Xoralundra de La
mano de Dios 137, envuelto en un aparatoso pero
bastante cómodo traje espacial que, aparentemente,
había sido traído hasta allí pensando en él. Xoralundra
—quien también llevaba un traje espacial—, había
insistido en que lo llevara puesto porque La mano de
Dios 137 seguía hallándose en situación de combate.
Estaban siguiendo una órbita baja y no muy rápida
alrededor del planeta Sorpen. Inteligencia Naval había
confirmado la presencia en el sistema de una UGC clase
Montaña de la Cultura; la Mano sólo podía contar con
sus propios recursos, y hasta el momento no habían
captado ni el más mínimo rastro de la nave de la
Cultura, por lo que debían actuar con cautela.
Xoralundra se inclinó hacia Horza y proyectó una
sombra encima de la mesa. Su inmensa cabeza —vista
de frente tenía la misma forma que una silla de montar,
con dos ojos de mirada penetrante que no
parpadeaban situados en la parte delantera, junto a los
bordes—, se alzó sobre el Cambiante.
—Has tenido suerte, Horza. No vinimos a
rescatarte impulsados por la compasión. El fracaso
siempre trae consigo su propia recompensa.
—Gracias, Xora. Si he de serte sincero, eso es lo
más agradable que me han dicho en todo lo que llevo
de día.
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