Page 329 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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volvió hacia un instrumento de la oscuridad y la nada,

              hacia  la  sombra  contaminante  de  quienes  no  tienen

              alma, los Anatemáticos... —Fwi—Song contempló al


              joven que seguía temblando en el poste clavado al otro

              lado de la hoguera. El rostro del oráculo se endureció en

              una mueca de reproche—. El Destino ha hecho que el


              traidor que abandonó nuestro bando y puso en peligro

              la vida de su oráculo fuera atrapado para que pudiera


              comprender  su  lamentable  error  y  expiar  su  terrible

              crimen.


                     Fwi—Song bajó el brazo. La inmensa cabeza osciló


              lentamente de un lado para otro.


                     El  Señor  Primero  se  volvió  hacia  las  siluetas

              sentadas  alrededor  de  la  hoguera  y  gritó  algo.  Las

              siluetas se volvieron hacia el joven llamado Veintisiete y


              empezaron a canturrear. Los horribles olores que Horza

              había  captado  antes  volvieron  con  más  fuerza

              cosquilleándole la nariz y haciendo que los ojos se le


              llenaran de lágrimas.


                     El Señor Primero y dos mujeres desenterraron unos

              saquitos  ocultos  en  la  arena.  Los  demás  seguían


              cantando y Fwi—Song no apartaba los ojos del joven.

              Los saquitos contenían unas cuantas prendas de tela


              muy delgada con las que se fueron vistiendo. Mientras

              se vestía, Horza vio una funda con una gran pistola de

              proyectiles  de  aspecto  bastante  pesado  bajo  la



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