Page 331 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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Fwi—Song pasó al otro lenguaje y pronunció unas

              cuantas  palabras  volviéndose  hacia  las  dos  mujeres,

              quienes miraron a Horza y fueron hacia él sosteniendo


              un  cuenco  cada  una.  Las  mujeres  le  pusieron  los

              cuencos  bajo  la  nariz  y  Horza  apartó  la  cabeza.  Sus

              rasgos  se  retorcieron  en  una  mueca  de  repugnancia


              ante lo que parecía y olía como entrañas de pescado

              aliñadas con una salsa de excrementos. Las mujeres se


              llevaron  los  cuencos  que  contenían  aquella  horrible

              sustancia,  pero  las  fosas  nasales  del  Cambiante  ya

              habían  quedado  impregnadas  con  la  pestilencia  que


              desprendía. Horza intentó respirar por la boca.


                     Las  mujeres  introdujeron  unas  cuñas  de  madera

              entre los labios del joven para que no pudiera cerrarlos


              y  sus  gritos  ahogados  cambiaron  de  tono.  El  Señor

              Primero le sujetó y las mujeres empezaron a introducir

              el líquido de los cuencos en su boca. El joven tosió y


              gimoteó,  se  atragantó  e  intentó  escupir.  Lanzó  un

              gemido desgarrador y acabó vomitando.


                     —Deja que te muestre mi armamento y mi obra


              benefactora  —dijo  Fwi—Song  volviéndose  hacia

              Horza.


                     Metió la mano detrás de su vasto cuerpo, y cuando


              volvió a aparecer sus dedos sostenían un gran fardo de

              harapos que empezó a desplegar. Las telas se fueron

              apartando  y  revelaron  un  conjunto  de  objetos



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