Page 327 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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—Poderoso oráculo —dijo el Señor Primero. La
sonrisa de Fwi—Song se hizo un poco más ancha, pero
siguió sin apartar los ojos de Horza.—. El regalo del mar
debería ver el destino que le espera. Puede que el
traicionero cobarde Veintisiete...
—¡Oh, sí! —Las inmensas manos de Fwi—Song se
juntaron en una palmada y una sonrisa iluminó todo su
rostro. Durante una fracción de segundo Horza creyó
ver el blanco de unos ojos diminutos que le
contemplaban desde más allá de las rendijas—. ¡Oh, sí,
hagámoslo! Traed al cobarde, y hagamos lo que debe
hacerse.
El Señor Primero se dirigió con voz cantarina a los
humanos emaciades que seguían sentados alrededor
de la hoguera. Algunos de ellos se pusieron en pie y se
alejaron hacia la jungla. El resto empezó a gritar y
canturrear.
Unos minutos después Horza oyó un grito seguido
por una serie de alaridos y chillidos que se fueron
aproximando poco a poco. Los que se habían marchado
volvieron a aparecer trayendo consigo un tronco corto y
grueso bastante parecido al que mantenía inmovilizado
a Horza. Colgando del tronco había un joven que se
debatía gritando y aullando en el lenguaje que Horza no
entendía. Horza vio gotas de sudor y saliva resbalar por
el rostro del joven, desprenderse de él y manchar la
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