Page 354 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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grosor apenas se produjera. Quizá se encogía al secarse
y la habían mojado antes de atarle. No tenía forma de
saberlo. Podía aumentar la cantidad de ácido producida
por sus glándulas sudoríparas allí donde la cuerda
tocaba su piel, y siempre valía la pena intentarlo, pero
lo más probable era que ni la larga noche de Vavatch
fuera lo suficientemente prolongada para que el proceso
sirviera de algo.
«El dolor no es real —se dijo—, Gilipolleces.»
Despertó cuando amanecía, al mismo tiempo que
unos cuantos Devoradores, y les vio caminar lentamente
hacia el mar para lavarse en las olas. Horza tenía frío.
Empezó a temblar apenas hubo despertado, y era
consciente de que el leve trance necesario para alterar
las células de la piel de sus muñecas había hecho que su
temperatura corporal bajase bastante durante la noche.
Tiró de las ataduras manteniéndose atento a la más
leve señal de debilitamiento o rotura de las fibras.
Nada, sólo más dolor en las palmas de sus manos allí
donde algunas gotas de sudor habían caído sobre la piel
que no había alterado y que, por lo tanto, no tenía
ninguna protección contra el ácido excretado por sus
glándulas sudoríparas. Aquello le preocupó durante
unos segundos, pues sabía que si deseaba poder pasar
por Kraiklyn sin levantar sospechas tendría que copiar
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