Page 350 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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mientras  su  inmenso  cuerpo  reflejaba  los  últimos

              rayos del sol poniente, y acabó desapareciendo en la

              pequeña  jungla  que  había  detrás  del  único


              promontorio existente en la isla.


                     Los Devoradores trajeron madera, alimentaron las

              hogueras  con  ella  y  se  fueron  dispersando  para


              refugiarse  en  sus tiendas  o  alrededor  de  los fuegos.

              Algunos se marcharon con toscos cestos de mimbre,

              aparentemente en busca de algún despojo fresco que


              intentarían comer más tarde.


                     El  Señor  Primero  se  reunió  con  los  cinco

              Devoradores  silenciosos  que  habían  estado  sentados


              alrededor  de  esa  hoguera  a  la  que  Horza  ya  estaba

              empezando  a  hartarse  de  contemplar.  Faltaba  poco

              para el crepúsculo. Los emaciados humanos apenas si


              habían prestado atención a la presencia del Cambiante,

              pero el Señor Primero se sentó muy cerca del hombre

              atado  al  poste.  Horza  vio  que  una  de  sus  manos


              sostenía una piedra, y la otra una de las dentaduras

              postizas  que  Fwi—Song  había  utilizado  sobre  el


              cuerpo  de  Veintisiete  unas  horas  antes.  El  Señor

              Primero empezó a afilar y pulir la dentadura postiza

              mientras hablaba con los otros Devoradores. Un par de


              ellos acabaron marchándose a sus tiendas y el Señor

              Primero  se  colocó  detrás  de  Horza  y  le  quitó  la


              mordaza. Horza respiró por la boca para librarse de



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