Page 355 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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sus huellas dactilares y palmarias, por lo que
necesitaba que su piel estuviera en una condición de
Cambio perfecta. Un instante después se rió de sí
mismo por preocuparse pensando en aquello cuando
lo más probable era que no llegase a ver el ocaso de
aquel día.
Pensó vagamente en suicidarse. Podía hacerlo.
Unos pequeños preparativos internos le permitirían
utilizar uno de sus propios dientes para envenenarse.
Pero mientras hubiera alguna posibilidad de salir con
vida no podía considerar seriamente aquella solución.
Se preguntó cómo se encararían con la guerra las
gentes de la Cultura. Se suponía que ellas también
podían tomar la decisión de morir, aunque los rumores
afirmaban que en su caso el suicidio requería algo más
complicado que un veneno. Pero, ¿cómo se las
arreglaban aquellas almas blandas y mimadas por la
paz? ¿Cómo podían resistir el deseo de morir? Horza
las imaginó entrando en combate y practicando la
autoeutanasia apenas oían los primeros disparos y
veían las primeras heridas. La idea le hizo sonreír.
Los idiranos poseían un trance de muerte, pero
sólo se usaba en casos de extrema humillación y caída
en desgracia, o cuando la obra de una vida estaba
completa, o ante la amenaza de una enfermedad
incurable y muy dolorosa. Y a diferencia de la Cultura
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