Page 356 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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—o de los Cambiantes—, los idiranos no poseían
inhibidores incorporados al genotipo, por lo que
sentían todo el dolor de la situación sin nada que lo
amortiguase. Los Cambiantes opinaban que el dolor
era una especie de residuo semi—redundante de la
evolución animal y la Cultura se limitaba a temerlo,
pero los idiranos lo trataban con una especie de
orgulloso desprecio.
Los ojos de Horza recorrieron la playa, dejaron
atrás las dos canoas y se posaron en las puertas traseras
de la lanzadera. Dos pájaros de plumaje multicolor
iban y venían por su techo con leves movimientos
ritualizados. Horza les observó durante un rato
mientras el campamento de los Devoradores iba
despertando y el sol de la mañana brillaba cada vez
con más fuerza. La niebla brotaba de la jungla y había
unas cuantas nubes perdidas en lo más alto del cielo.
El Señor Primero salió de su tienda bostezando y
estirándose, sacó la pesada pistola de proyectiles que
llevaba debajo de la túnica y disparó al aire. Aquello
parecía una señal para que los Devoradores
despertaran y emprendieran sus tareas cotidianas,
suponiendo que aún no lo hubieran hecho.
El ruido de la tosca arma asustó a los dos pájaros
posados sobre el techo de la lanzadera enviada por la
Cultura, que emprendieron el vuelo y se alejaron sobre
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