Page 408 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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las capas del grupo. El gas anaranjado invadió las fosas
nasales de Horza y el Cambiante sintió que la cabeza le
daba vueltas durante un segundo. Dejó que sus
glándulas inmunológicas se encargaran de anular los
efectos de la sustancia narcótica y siguió observando la
arena.
El ojo de la tormenta —el punto de calma e
inmovilidad central—, era tan pequeño que habría sido
fácil pasarlo por alto incluso examinando todo el
auditorio despacio y con mucha atención. No estaba en
el centro, sino en un extremo del elipsoide de terreno
llano que formaba el nivel visible más bajo de la arena.
Un dosel de unidades de iluminación que aún no
funcionaban casi ocultaba una mesa redonda del
tamaño justo para acomodar a los dieciséis sillones de
varios estilos que la rodeaban. Cada sillón estaba
encarado a una cuña de color colocada sobre la
superficie de la mesa. Delante de cada sillón había una
consola incrustada en la mesa sobre la que se
encontraban arneses de sujeción y otros artilugios para
inmovilizar a las personas. Detrás de cada sillón había
una zona de espacio despejado en la que se
encontraban doce asientos bastante más pequeños que
el sillón. Una valla de escasa altura los separaba del
sillón que tenían delante, y otra valla circundaba los
doce asientos, separándolos de una zona mucho más
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