Page 405 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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en dos tarjetas de crédito que había comprado, pero el
valor real de aquel dinero iría disminuyendo a medida
que se acercara el momento de la destrucción.
Horza tragó una honda y satisfactoria bocanada de
aire y contempló la gran arena que le rodeaba. Había
subido lo más arriba posible mediante los peldaños,
pendientes y plataformas, usando el intervalo de
tiempo que precedía al comienzo de la partida para
hacerse una idea general de la zona.
La cúpula de la arena era transparente y dejaba ver
las estrellas y la línea brillante que era el lado más
distante del Orbital, ahora bañado por la luz diurna.
Las luces de las lanzaderas que iban y venían —la
mayoría se marchaban, naturalmente—, trazaban
líneas a través de los puntos inmóviles. Debajo de la
cúpula flotaba una mezcla de humo y niebla iluminada
por las luces parpadeantes de una pequeña exhibición
de fuegos artificiales. La atmósfera vibraba con los
ecos creados por el cántico de un coro de escamiconos
que ocupaba el otro extremo del auditorio. Los
humanoides que componían el coro eran idénticos en
todo salvo en la estatura y en los sonidos que
producían mediante sus largos cuellos y sus torsos
abombados. Parecían ser los culpables de todo el
estrépito ambiental, pero cuando miró hacia abajo
Horza pudo distinguir débiles resplandores color
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