Page 411 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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hielo. El primer kilómetro de su casco parecía haber
quedado enterrado bajo el inmenso iceberg en forma de
meseta. Varios aerodeslizadores ligeros y unas cuantas
lanzaderas estaban suspendidas o volaban alrededor
del gigantesco despojo como moscas yendo y viniendo
sobre los restos de un dinosaurio. El comentario que
acompañaba a las imágenes hablaba de una misteriosa
segunda explosión nuclear a bordo del barco. También
informaba de que cuando los vehículos de la policía
llegaron al lugar descubrieron que el Megabarco estaba
abandonado.
Nada más oírlo Horza decidió cambiar el destino
que había fijado. Hizo girar la lanzadera y puso rumbo
a Evanauth.
Horza llevaba encima tres décimos de un crédito
aoish. Vendió la lanzadera por cinco décimos. El precio
resultaba ridículamente barato, sobre todo teniendo en
cuenta que la destrucción del Orbital era inminente,
pero tenía prisa y no cabía duda de que la comerciante
que se quedó con el aparato corría un cierto riesgo.
Estaba claro que la lanzadera había sido construida en
la Cultura y estaba igualmente claro que el cerebro
había sido destrozado a tiros, por lo que apenas si
podía haber dudas de que era un vehículo robado; y
para la Cultura destruir la conciencia de una lanzadera
era un delito tan grave como asesinar a un ser humano.
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