Page 429 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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experimentando. Los escasos centenares de años
transcurridos desde que el Daño se convirtió en un
juego tan selecto pero popular habían hecho surgir
toda una subcultura de personas adictas a esas
emociones y sentimientos de tercera mano: los
emóticos.
Había otros grupos que también jugaban al Daño.
Los Jugadores de la Víspera de la Destrucción eran el
más famoso y el más rico. Los emóticos podían obtener
su dosis de droga emocional en montones de sitios
esparcidos por toda la galaxia, pero las experiencias
más intensas sólo podían obtenerse en una partida
celebrada al filo de la aniquilación y donde
participaran los mejores Jugadores (más algunos que
aspiraban a tal categoría). Cuando descubrió que el
pase de acceso más barato costaba el doble de la
cantidad de dinero que había ganado vendiendo la
lanzadera, Horza estaba haciéndose pasar por uno de
aquellos infortunados. Sobornar al guardia de una
puerta le había costado mucho menos dinero.
Los auténticos emóticos se amontonaban detrás de
la valla que les separaba de las Vidas. Dieciséis grupos
de personas sudorosas y aspecto muy nervioso —casi
todos varones, como ocurría entre los Jugadores—, se
debatían e intentaban conseguir un sitio en primera
fila, lo más cerca posible de la mesa y de los Jugadores.
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