Page 426 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
P. 426

El Daño no era más que un juego de naipes bastante

              complicado. Exigía un poco de habilidad, un poco de

              suerte y un poco de osadía y capacidad para engañar a


              los adversarios. Lo que lo hacía tan interesante no eran

              sólo las grandes sumas que se jugaban y ni tan siquiera

              el hecho de que cada vez que un jugador perdía una


              vida  perdía  una  Vida  —un  auténtico  ser  humano

              consciente que respiraba y se daba cuenta de lo que le


              ocurría—, sino el uso de complejos campos electrónicos

              que alteraban la conciencia en dos direcciones alrededor

              de la mesa.



                     Cuando tenía las cartas en su mano un jugador o

              jugadora podía alterar las emociones de un adversario,

              y  a  veces  de  varios.  Miedo,  odio,  desesperación,


              esperanza, amor, camaradería, duda, júbilo, paranoia...

              Prácticamente todos los estados emocionales que el ser

              humano  era  capaz  de  experimentar  podían  ser


              utilizados  en  beneficio  propio  o  irradiados  hacia  un

              adversario. Si se estaba lo bastante lejos o rodeado por

              un  escudo  protector,  el  juego  podía  parecer  un  mero


              pasatiempo para mentes trastornadas o no demasiado

              inteligentes.  Un  jugador  con  una  mano  de  cartas


              obviamente  buena  podía  arrojarla  sobre  la  mesa

              negándose a utilizarla; alguien que no tenía ni un solo

              naipe  útil  podía  apostar  todos  los  créditos  de  que


              disponía;  los  Jugadores  se  echaban  a  llorar  o  reían




                                                            426
   421   422   423   424   425   426   427   428   429   430   431