Page 468 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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Horza desconectó la terminal. Sonrió y meneó la
cabeza como para desalojar aquella pequeña e inútil
revelación del centro de su atención. Tenía que
encontrar algún medio de transporte.
Empezó a caminar rápidamente por entre la
multitud, abriéndose paso a través de los grupos, filas y
colas buscando un vehículo libre, una puerta abierta o
los ojos del encargado de algún servicio de taxis. Captó
un fugaz vislumbre de la cola en que estaba Kraiklyn. El
capitán de la Turbulencia en cielo despejado se
encontraba de pie ante la puerta de un vehículo rojo,
aparentemente discutiendo con su conductor y con
otras dos personas de la cola.
Horza notó el nacimiento de un mareo. Empezó a
sudar. Sentía deseos de dar patadas y apartar de su
camino a toda la gente que se agolpaba a su alrededor.
Volvió sobre sus pasos. Tendría que correr el riesgo de
sobornar a alguien para que le dejara colocarse en los
primeros puestos de la cola de Kraiklyn. Estaba a sólo
cinco metros de la cola cuando Kraiklyn y las otras dos
personas dejaron de discutir y se metieron en el taxi, que
se alejó a toda velocidad. Horza volvió la cabeza para
seguirlo con los ojos sintiendo un nudo en el estómago
y apretando los puños, y justo entonces vio a la mujer
de la cabellera canosa.
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