Page 473 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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rato... ¿Era usted? ¿O no? ¿Cuántas personas son
Sarble?
Sus acompañantes guardaron silencio. Horza se
limitó a sonreír sin apartar los ojos de ellos y asintió
levemente con la cabeza. El silencio que reinaba en el
interior del vehículo sólo era roto por el rugido del
viento.
El aerodeslizador abandonó la calzada y se dirigió
hacia un bulevar, dejando atrás grúas inmensas y las
masas de maquinaria iluminada que se alzaban hacia el
cielo como torres colosales. Después aceleró por una
carretera a cuyos lados había hileras de almacenes
sumidos en las tinieblas. Empezó a reducir la velocidad
junto a un muelle secundario.
—No se le acerque mucho —dijo Horza.
La mujer calva redujo todavía más la velocidad. El
coche rojo se deslizó junto al muelle pasando bajo las
cajas cuadradas formadas por los soportes de las grúas.
El coche rojo se detuvo junto a un edificio
brillantemente iluminado. Un conjunto de luces que
giraba alrededor de su base indicaba en varios idiomas
que ahí estaba el «ACCESO 54 A LA SUB—BASE».
—Estupendo. Pare —dijo Horza. El aerodeslizador
se detuvo y sus faldones de goma entraron en contacto
con el suelo—. Muchas gracias.
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