Page 475 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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tercera  persona  —que  podía  ser  Kraiklyn—,  echó  a

              caminar hacia uno de los extremos del muelle.


                     Horza se metió el arma en el bolsillo y fue hacia allí

              moviéndose rápidamente bajo las sombras de otra grúa.



                     Un  rugido  casi  idéntico  al  producido  por  el

              aerodeslizador de Sarble cuando se alejó —pero mucho

              más  potente  y  grave—,  llegó  a  sus  oídos  desde  el


              interior del muelle.


                     Un  inmenso  vehículo  que  se  movía  sobre  un

              colchón de aire —similar en principio al aerodeslizador


              que Horza había requisado, pero mucho más grande—

              , emergió de la oscura extensión del océano llenando

              el extremo del muelle que daba a las aguas de luces y


              espuma. Los torbellinos de espuma bailotearon por los

              aires  envueltos  en  la  luminiscencia  lechosa  de  las

              estrellas, el resplandor del lado diurno del Orbital que


              se curvaba sobre el muelle y las luces del vehículo. La

              enorme  máquina  avanzó  lentamente  por  entre  las


              paredes  del  muelle  acompañada  por  el  gemido

              estridente de sus motores. Detrás de ella se podía ver

              otro par de nubes también iluminadas desde el interior


              por  luces  parpadeantes.  El  vehículo  avanzó  por  el

              muelle envuelto en un estallido de fuegos artificiales.


              Horza logró distinguir una hilera de ventanas y lo que

              parecía  gente  bailando  al  otro  lado  de  ellas.  Bajó  la

              vista  hacia  el  muelle.  El  hombre  al  que  estaba



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