Page 483 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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de gorgoteo. La presión intentaba hacer que su cuerpo

              se  confundiera  con  el  pecho  de  Kraiklyn.  Los  dos

              estaban siendo presionados contra el cemento como si


              se hallaran bajo el peso de un pulgar gigantesco.


                     Era otro aerodeslizador, el segundo de la fila que

              había visto antes.


                     El peso desapareció de repente y su desaparición


              fue  acompañada  por  una  llamarada  de  dolor  que  le

              recorrió  desde  los  pies  hasta  la  cabeza,  como  si  un


              coloso estuviera intentando apartarle del suelo con unʹ

              inmenso  cepillo.  Las  sensaciones  de  hacía  unos

              instantes  fueron  sustituidas  por  la  oscuridad  más


              absoluta,  un  ruido  capaz  de  reventar  cráneos  y  las

              violentas turbulencias de la presión del aire.


                     Estaban  bajo  los  faldones  del  vehículo.  Se

              encontraba  justo  encima  de  ellos,  moviéndose


              lentamente hacia adelante o quizá —estaba demasiado

              oscuro  para  ver—,  inmóvil  sobre  la  explanada  de


              cemento. Quizá se disponía a dejarse caer sobre ésta

              aplastándoles...


                     Un  golpe  hizo  vibrar  la  oreja  de  Horza  como  si


              formara  parte  del  torbellino  de  dolor  que  le

              atormentaba.  El  impacto  hizo  que  su  cuerpo  saliera

              despedido hacia otro punto de la oscuridad. Rodó por


              la áspera superficie de cemento, giró sobre un codo tan

              pronto como le fue posible y se apoyó en una pierna


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