Page 488 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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hasta llegar al otro lado y entró en el acceso circular del
edificio. Las personas de expresiones nerviosas y
ropajes multicolores que acababan de abandonar los
aerodeslizadores y aún seguían con bastantes ganas de
juerga se callaron bruscamente en cuanto le vieron
detenerse ante las puertas del ascensor. La cápsula les
llevaría hasta la zona del espaciopuerto, a medio
kilómetro por debajo de sus pies. Horza apenas si
podía oír nada, pero podía ver sus rostros
preocupados y captaba la incomodidad que estaba
provocando con su cara ensangrentada y llena de
heridas y sus ropas empapadas de agua.
La cápsula llegó por fin. Los que habían asistido a
la fiesta en los aerodeslizadores fueron entrando en
ella, y Horza entró también apoyándose en la pared a
cada paso que daba. Alguien le cogió del brazo para
ayudarle, y Horza movió la cabeza dándole las gracias.
Una voz dijo algo que sus oídos convirtieron en un
murmullo distante. Horza intentó sonreír y volvió a
asentir con la cabeza. La cápsula empezó a bajar.
La zona subterránea les acogió con lo que parecía
una vasta extensión de estrellas. Pasados unos
momentos, Horza fue comprendiendo que era la parte
superior tachonada de luces de una nave espacial
mucho más grande que cualquiera de las que había
visto antes. De hecho, jamás había oído hablar de una
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