Page 480 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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delante de él, la popa de aquel inmenso vehículo
que iba alejándose lentamente a cinco o seis metros de
distancia. Una potente ráfaga de aire que olía a aceite le
hizo caer nuevamente al agua, ahora de espaldas. La
nube de espuma se cerró sobre él. La mano le soltó y
Horza volvió a encontrarse cayendo a través de las
aguas.
Horza logró incorporarse con el tiempo justo de ver
cómo su adversario se abría paso por entre la nube de
espuma siguiendo el lento avance del aerodeslizador
muelle arriba. Intentó correr, pero el agua era
demasiado profunda. Tenía que mover las piernas hacia
adelante a cámara lenta en la versión pesadillesca de
una carrera, colocando el torso en ángulo de tal forma
que su peso le ayudase a avanzar. Horza siguió al
hombre de la capa gris retorciendo exageradamente el
cuerpo de un lado para otro, usando sus manos como
si fueran remos en un intento de moverse más deprisa.
La cabeza le daba vueltas. Sentía un dolor terrible en la
espalda, el cuello y la cara, y veía borroso, pero al menos
no había abandonado la persecución. El hombre que
corría ante él parecía mucho más deseoso de escapar
que de plantarle cara y pelear.
Los gases liberados por los motores del
aerodeslizador aún en movimiento crearon otro agujero
en la nube de espuma y revelaron la cubierta que
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