Page 573 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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Vavatch empezó a estirarse por el espacio a ciento
treinta kilómetros por segundo como un resorte que
deja de estar sometido a tensión.
El lívido haz de fuego volvió a aparecer una vez, y
otra, y otra, moviéndose metódicamente a lo largo del
Orbital desde el punto perforado por el primer impacto.
El Orbital fue cortado limpiamente en cuadrados de
treinta y cinco mil kilómetros de lado. Cada uno de esos
cuadrados contenía un bocadillo hecho con trillones de
toneladas del material ultra—denso de base, agua, tierra
y aire.
Vavatch estaba volviéndose de color blanco. El
fuego de rejilla empezó convirtiendo el agua en una
frontera de nubes; después el aire que escapaba de cada
cuadrado inmenso como la humareda del estiércol que
sale de un establo fue convirtiendo su carga de vapor de
agua en hielo. El océano ya no estaba contenido por la
rotación y empezó a cambiar de posición,
derramándose con infinita lentitud por los dos bordes
de cada lámina del material que había servido de base
a Vavatch. Después se transformó en hielo y fue
alejándose en lentos giros por el espacio.
El haz de fuego empezó a moverse en la dirección
contraria al giro diseccionando con infinita precisión las
secciones del Orbital que seguían conservando la
curvatura y continuaban girando mediante sus
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