Page 578 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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—Es sorprendente lo que uno puede conseguir
cuando aplica todos los recursos de su mente y
voluntad, ¿verdad..., Horza?
Al principio Horza creyó que las palabras habían
surgido de los labios de Yalson pero, naturalmente, era
Balveda quien había hablado.
La agente de la Cultura alzó lentamente la cabeza.
Había abierto los ojos y sus oscuras pupilas parecían
capaces de ver con claridad. Daba la impresión de
estar algo aturdida, y su cuerpo seguía colgando
fláccidamente de las tiras del ames de sujeción. Pero
su voz había sonado clara y firme.
Horza vio cómo Yalson alargaba la mano hacia la
pistola aturdidora que había dejado encima de la
mesa. Sus dedos se cerraron sobre el arma y la
atrajeron hacia ella, pero no la empuñó. Estaba
contemplando
a la agente de la Cultura con expresión suspicaz.
Aviger, Dorolow y Wubslin también se habían vuelto
hacia ella.
—¿Qué le pasa a esa pistola aturdidora? ¿Es que
tiene bajas las pilas o qué? —preguntó Wubslin.
Yalson seguía contemplando a Balveda con los ojos
entrecerrados.
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