Page 574 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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repentinos  y  letales  destellos  de  luz,  una  luz  que  no

              pertenecía a la textura normal de la realidad.


                     Horza  recordó  lo  que  había  dicho  Jandraligeli

              cuando  Lenipobra  se  entusiasmaba  pensando  en  la


              destrucción del Orbital.


                     «El armamento del fin del universo», había dicho el

              mondlidiciano. Horza observó la pantalla y comprendió


              perfectamente a qué se refería con esas palabras.


                     Todo               estaba               desapareciendo.                        Todo,

              absolutamente todo. El Olmedreca, el iceberg en forma


              de meseta con el que había chocado, los restos de la

              lanzadera  de  la  Turbulencia  en  cielo  despejado,  el

              cuerpo de Mipp, el de Lenipobra, lo que quedara de


              los cuerpos de Fwi—Song y del Señor Primero..., los

              Devoradores  que  siguieran  con  vida  si  es  que  no

              habían sido rescatados o si habían rechazado el serlo...,


              la arena del auditorio donde se había jugado la partida

              de  Daño,  los  muelles  y  el  cadáver  de  Kraiklyn,  el


              aerodeslizador..., animales y peces, pájaros, gérmenes,

              todo.  Todo  ardía  o  se  congelaba  en  una  fracción  de

              segundo  repentinamente  desprovisto  de  peso  para


              alejarse  girando  por  el  espacio,  muriendo  y

              perdiéndose en el infinito.


                     El implacable haz de fuego terminó su circuito del


              Orbital  volviendo  casi  al  mismo  punto  donde  había

              empezado el trayecto. El Orbital se había convertido en


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