Page 927 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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centímetros en dirección a los dos hombres y enarcó las
cejas. Yalson no pudo impedir que sus labios le
devolvieran la sonrisa y sus dedos disminuyeron un
poco la presión que ejercían sobre el arma.
Las luces llegaban muy deprisa. Desfilaban en un
torrente casi continuo que creaba una parpadeante
pauta de luces estroboscópicas en la penumbra de la
cabina. Lo sabía. Había abierto el ojo y las había visto.
Mover ese párpado había requerido todas las
fuerzas de que disponía. Quayanorl se había quedado
dormido durante un rato. No estaba muy seguro de
cuánto tiempo. Sólo sabía que había estado
dormitando. El dolor ya no era tan terrible como antes.
Había permanecido inmóvil durante un rato, con su
cuerpo destrozado medio dentro y medio fuera de
aquel extraño asiento diseñado para los contornos de
otra raza, con la cabeza apoyada en la consola de control
y la mano sostenida por la pequeña tapa del
compartimento contiguo a la palanca de control que
había abierto, los dedos bajo la palanca del freno
contenida en el hueco.
Había descansado. Aunque lo hubiese intentado no
habría podido expresar lo agradable que había sido
aquel breve sueño después de su espantoso arrastrarse
a través del tren y el túnel de su propio dolor.
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