Page 980 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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La unidad cruzó el umbral que llevaba a la sala de

              control.  Las  luces  de  la  sala  no  parpadeaban  y  la

              atmósfera estaba limpia. Los rociadores del techo no se


              habían activado, y la única agua que cayó sobre el suelo

              de plástico era la que se escurría del cuerpo de la mujer

              y las placas de Unaha—Closp.



                     —Eso está mejor —dijo Unaha—Closp.


                     Depositó a la mujer en una silla. Más detonaciones

              ahogadas hicieron vibrar la roca y el aire.


                     La unidad manipuló el cuerpo de Balveda hasta


              dejarlo erguido, le fue inclinando suavemente la cabeza

              hasta  dejársela  entre  las  rodillas  y  usó  un  campo  de

              fuerza  para  darle  aire.  Las  explosiones  retumbaban,


              haciendo vibrar la atmósfera de la sala con un ruido

              muy  parecido  al  que  harían  unos...,  unos...,  unos...

              ¡Unos pies lanzados a la carrera!



                     Bum—bum—bum. Burn—tem—burn.


                     Unaha—Closp alzó la cabeza de Balveda, y estaba a

              punto de levantarla de la silla cuando el volumen de las


              pisadas que sonaban al otro lado de la puerta aumentó

              bruscamente al dejar de confundirse con las explosiones

              de  la  estación.  La  puerta  se  abrió  de  golpe.  Xoxarle


              entró  como  un  cohete  en  la  sala  de  control.  Estaba

              herido, cojeaba y el agua chorreaba de su cuerpo. Vio a

              Balveda y a la unidad y fue en línea recta hacia ellos.





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