Page 983 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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Horza había perdido al idirano. Le había seguido
por el túnel y había cruzado unas cuantas puertas
destrozadas. Entonces se le presentó una elección:
izquierda, derecha o hacia adelante; tres pasillos no
muy largos con luces que parpadeaban y chorros de
agua cayendo del techo, con el humo arrastrándose en
perezosas ondulaciones bajo el sistema de rociadores.
Horza fue por la derecha, el camino que habría
tomado el idirano si hubiera decidido dirigirse hacia los
tubos de tránsito, suponiendo que supiera en qué
dirección quedaban esos tubos y si no tenía algún otro
plan.
Pero había escogido la dirección equivocada.
Sus dedos se tensaron sobre el arma. Las falsas
lágrimas del agua que caía de los rociadores se
deslizaban por su rostro. El arma zumbaba con una
vibración que podía sentir a través de sus guantes. Una
bola de dolor se desprendió de su vientre y subió hasta
invadir toda su garganta y sus ojos, llenándole la boca
con un sabor rancio, haciéndole apretar las mandíbulas
y convirtiendo sus manos en plomo. Se detuvo en otra
encrucijada cerca de los dormitorios y sus ojos fueron de
una dirección a otra en una agonía de indecisión
mientras el agua seguía cayendo, las luces parpadeaban
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