Page 161 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


            vapor es eso, una máquina molesta, ruidosa, y que no

            te hace compañía...


               El carromato se inclinó peligrosamente a la derecha,


            al tiempo que se hundía una de las ruedas en un charco

            disimulado. Toda aquella pradera era una extensión de

            agua que se filtraba y corría por todas partes, haciendo


            que las escasas rocas visibles estuvieran cubiertas de

            espeso musgo esponjoso.


               Algo se movía a lo lejos, entre una lejana neblina azul.

            El  vehículo,  exhalando  vapor,  y  gimiendo  como  si


            estuviera  vivo,  luchando  tenazmente  por  vencer  los

            desniveles de las charcas y los arroyos, se aproximó a

            un  ingente  rebaño  de  bestias  en  marcha,  en  las  que


            Sergio reconoció un característico rebaño de búfalos,

            con sus tres cuernos marfileños y rectos en el testuz, y


            también  los  flancos  cubiertos  de  espesa  pelambre

            castaña,  las  colas  azotando  el  aire,  las  patas

            moviéndose el unísono, asentando, entre salpicaduras,


            los poderosos cascos sobre la chorreante tierra...


               El transporte se paró a unos metros de la reata de

            animales,  que  pasaban  ciegamente,  sin  hacerle  caso,


            ramoneando la hierba y en alguna ocasión peleando

            entre sí brevemente.


               —Cuando pasen los últimos —dijo el Manchurri—,

            podríamos matar uno... No tenemos carne fresca... y la




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