Page 191 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
adoptando la postura Chudan No Kamae. El Saurio se
echó a reír.
—¿Qué bailoteo es ése? ¡Ahora vas a ver lo que es
bueno, sabandija!
De soslayo, Sergio se dio cuenta de que el Vikingo le
miraba con extraordinaria intensidad, disecando cada
uno de sus movimientos, como si los retratase.
—¡Vamos! ¡Empezad ya! —gritó el hombrecillo de las
borlas.
Y esta vez, Ceanu no tuvo nada que objetar. Abriendo
la boca, el Saurio se lanzó hacia adelante de cualquier
manera, batiendo la estaca en el aire como si estuviera
apaleando perros. Hubo una carcajada general cuando
Sergio se deslizó suavemente a un lado, con un
movimiento imperceptible, y la estaca del hombretón
cayó con hueco sonido sobre el entarimado. Sergio
permaneció inmóvil, concentrado únicamente en su
adversario, tal como si hubiera dado un golpe, en
pleno zanshi. Ya no veía absolutamente nada de lo que
le rodeaba; solamente al Saurio, y a su shinai apenas
enarbolado...
—¡Pelea! —aulló el hombre, y trató de golpearle las
piernas, barriendo lateralmente el suelo, como si
segase hierba. El shinai de Sergio bajó, las manos se
aflojaron y se tensaron, automáticamente, el pie
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