Page 194 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


            retrocediendo  apresuradamente.  Sergio  volvió  a  su

            postura defensiva; esta vez, alzando el shinai sobre su

            cabeza,  en  un  atrevido  Jodan  No  Kamae;  pero  era


            lógico; había perdido todo temor a su adversario. «No

            te confíes demasiado, de todas formas», pensó.


               —Recógela y sigue —dijo, cortésmente—. No es lícito


            golpear a un enemigo desarmado.


               Esta vez el Saurio no sabía qué decir. Se adelantó, con

            los  ojos  llenos  de  terror,  y  recogió  la  estaca

            temerosamente. Era fácil que hubiese dado cualquier


            cosa  por  abandonar  la  pelea;  pero  eso,  después  de

            todo, estaba en sus manos. El silencio, en la gran sala

            llena de humo de cigarrillos y de vapores de cerveza,


            era sepulcral. Sergio hubiera querido volverse para ver

            la expresión del Vikingo, pero no lo hizo.


               Durante unos segundos el Saurio dudó en acercarse


            de  nuevo,  mientras  Sergio  continuaba  totalmente

            inmóvil,  siguiéndole  con  la  vista  en  el  ligero


            movimiento  circular  del  otro,  y  obsesionándole,  al

            parecer, con la fija mirada de sus ojos.


               —¡Menos miedo, Saurio! —gritó alguien—. ¿Quién

            es el que baila ahora?


               Incitado  por  esta  frase  burlona,  el  Saurio  trató  de


            imitar toscamente uno de los golpes que Sergio le había

            propinado.  Alzó  la  estaca  sobre  la  cabeza,



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