Page 216 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


            de  madera...  La  impresión  general  no  era  de

            antigüedad, sin embargo. Las piedras eran limpias, con

            alguna ligera mancha de musgo, pero su color, blanco


            azulado,  contrastaba  desagradablemente  con  el

            general tono oscuro de los alrededores...


               La sensación de terror no había disminuido, viéndose


            incrementada,  además,  por  un  atroz  sentimiento  de

            asco hacia la monstruosa construcción. Durante unos

            segundos, Sergio recordó la pequeña experiencia del


            doctor Singagong en el agujero de los demonios, y se

            dijo que aquello no había sido nada comparado con lo

            presente.


               El  automotor,  entre  crujidos,  exhalando  una


            amarillenta nube de vapor que no se levantaba en el

            aire,  ni  se  disolvía  en  él,  sino  que  permanecía  a  su


            alrededor, extendiéndose como una capa de niebla en

            la espesa atmósfera, se detuvo frente a la desnuda hoja

            de  la  puerta...  Tanto  el  Manchurri  como  el  Huesos


            parecían  en  estado  cataléptico;  miraban  hacia  todas

            partes  con  ojos  desorbitados;  las  manos  sucias  y


            nudosas del primero estaban engarfiadas en el puño de

            la palanca de control... El vapor, con un suave silbido,

            se escapaba por la parte inferior del vehículo, lamiendo


            la esponjosa tierra...


               No  se  oía  un  solo  sonido.  Sergio  bajó,  lentamente,

            mirando al interior del castillo... Después, tembloroso,

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