Page 236 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
rezumantes de humedad, que desembocaba en una
habitación irregular, con los muros del mismo
material. No había en ella ni un solo ángulo recto, y el
único mueble era una cama desvencijada, de gruesas
vigas de madera, mal cubierta con un par de mantas
sobre unos brazados de hierba... A través de un hueco
en el muro penetraba un pálido rayo de luna,
volviendo más lóbrego si cabía el conjunto de aquel
báratro. Una jarra llena de agua reposaba junto al
lecho.
—Permanece aquí en paz —dijo Herder—. No
salgas... Tanto si la Potencia te acepta como si no, sólo
estarás conmigo esta noche...
Fatigadamente, Herder se retiró por el estrecho
corredor. Sergio le siguió en silencio, lleno de
curiosidad por ver lo que hacía. El mago se inclinó
sobre el suelo, y trazó en él una raya con tiza; la raya
separaba completamente la habitación del pasillo...
Inscribió debajo y arriba de la línea unos signos que no
constituían más que un ensortijamiento de trazos sin
sentido, aunque causaron a Sergio una extraña
sensación de repelencia.
—Atak gabor, leolani, Adonai —dijo Herder, con voz
sibilante—. Pucel proteja esta raya consagrada...
Hubo un súbito rumor de agua corriente en el pasillo,
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