Page 241 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
un cuenco de barro de donde emergía un hilillo de
humo, y después de inclinarse tres veces ante él,
tomaba la masa amarillenta que se cocía sobre el
carbón vegetal...
Después de dejarla enfriar, el mago tomó una porción
entre sus dedos y comenzó a darle groseramente la
forma de un cilindro... Parecía sebo, o cera medio
derretida, y el influjo soporífero aumentó... En el
momento en que Herder colocó aquel cilindro sobre el
dedo medio de la mano seca, Sergio se sintió
desmayar...
Algo como una prensa de acero le cogió el hombro...
Con un salto del corazón, que quiso salírsele del pecho,
todo el terror cayó sobre él como una pesada losa
cuando vio a corta distancia de su rostro los ojos ígneos
y la roja boca entreabierta de Airunesia, que
completamente desnuda, se abrazada a él como una
serpiente...
De los rojos labios salía un aliento fétido,
insoportable, atravesando una hilera de dientes
aguzados y como expedido por una lengua violácea de
extraordinario grosor. Sergio quiso gritar, pero no
pudo hacerlo. Algo como una parálisis se había
apoderado de todo su cuerpo... no podía moverse, ni
siquiera hacer un pequeño gesto. Una de las manos de
Airunesia, mientras ésta sonreía malignamente, se
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