Page 247 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


            expulsión de la Ciudad... Pero aquí las losas eran de

            húmeda  piedra  chorreante,  las  paredes,  de  roca

            musgosa  de  la  que  se  exhalaba  una  luz  verde  y


            fosforescente, única iluminación de la caverna... Algo

            como  un  miasma  pálido,  tembloroso,  surgió  de  las


            profundidades  invisibles,  y  pasó  junto  a  ellos,

            retorciéndose  como  una  vedija  de  vapor...  —Vade,

            vade —dijo Herder—. Desaparece... La vedija hizo un


            brusco  movimiento  y  se  hundió  entre  las  musgosas

            peñas, sin un ruido.


               —De ti espero que vayas a Africa y la traigas... y ese

            objeto... ¡oh, Dios mío todopoderoso...! ese objeto fue


            elaborado  cuando  ellos  tenían  aún  su  fuerza  íntegra

            para  que  sirviese  para  fecundar  a  su  especie  con  la

            simiente del hombre mortal... Una nueva raza surgirá


            así... una nueva raza que unificará la Tierra... no el wu‐

            wei... solamente así es posible... porque sino MI ALMA


            QUEDARA EN SU PODER PARA SIEMPRE...


               La expresión de infinito terror con que Simón Herder

            pronunció esta última frase hizo que la sangre se helase


            en las venas de Sergio.


               —Entonces  debo  traer  esa  piedra  de  Luna,  y

            después...


               —Después  yacer  con  una  de  las  Potencias,  que

            tomará  forma  humana...  No  temas,  no  te  sucederá




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