Page 245 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
P. 245
Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
tuviera el casi fatal encuentro con la libidinosa
Airunesia... Pero ahora, las escaleras descendían hacia
las profundidades como si un oculto y temible poder
les estuviera esperando, y hubiera cambiado toda la
estructura del mundo visible...
Con susurros histéricos de «Vamos, vamos»; con una
mano engarfiada en el brazo de Sergio, y llevando en
la otra el pentaclo y la mano de Gloria, Simón Herder,
tembloroso, con los rasgos demudados, le arrastró por
las escaleras, en un descenso que pareció no tener
final...
—¡Explícame, explícame! —gritó Sergio, tenso,
presto a saltar, sintiendo que su cuerpo era un manojo
de nervios desatados...
—¡Oh, sí! ¡Oh, sí! Yo exploré todas, una tras otra,
todas las columnas... restos de un legendario pasado...
inmutables, eternas... No hay nada en ellas... todas son
simples bloques de materia muerta... menos una,
menos una ¡menos una, mortal! Y ahora sabrás qué hay
en ella, o podrás sentir algo por lo menos... Y eso te
convencerá... Firmarás el pacto... ¿lo firmarás?
—¿A qué puede comprometerme esa firma...?
—La piedra de Luna... te dije antes que ellos
elaboraron un objeto... ese objeto es la piedra de Luna...
está en Africa, en un templo abandonado... Yo no
245

