Page 341 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


            ensordeció, y la culata se clavó en la tierra... «Sí tenía

            pistón —pensó histéricamente—, sí puse el pistón...».

            La  figura  negra  había  caído  hacia  atrás,  catapultada


            por  el  enorme  proyectil  casi  a  quemarropa,  y  yacía

            sobre  la  hierba,  con  los  brazos  abiertos,  el  rifle


            magnético a un par de metros de distancia...


               Sergio, tratando de limpiarse la sangre con las manos,

            se incorporó torpemente. Sentía un dolor perforante en

            las sienes, como si le estuvieran clavando un clavo a


            través  del  cerebro.  Tuvo  tiempo  de  ver  un  gran

            boquete en el traje negro, y palpitantes borbotones de

            sangre roja saltando del taladrado torso. Algo se nubló


            en torno a él...


               No         supo          cuanto            rato        había          permanecido

            inconsciente. Al despertar, vio que yacía en el mismo


            sitio, con la vieja Bessie cruzada sobre las rodillas, y el

            cuerpo negro, inmóvil, en el mismo lugar. Sintiendo

            que todo le daba vueltas, se levantó, apoyándose en el


            roñoso fusil como si de un bastón se tratase, y se acercó

            al  arroyo.  Se  lavó  la  cara,  dejando  que  los  hilos


            sanguinolentos de agua mezclada con sangre siguieran

            la  corriente,  y  bebió  un  trago.  Tenía  la  boca

            completamente,  seca,  y  antes  de  levantarse  volvió  a


            beber con ansia...


               Estaba más despejado cuando alzó la capucha negra

            que cubría el rostro de su enemigo. Era una mujer. Una

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