Page 338 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
explosión en el interior del inmóvil cuerpecillo, una
disgregación cada vez más rápida, hasta que en forma
de escamas de un repugnante tono gris, sólo quedó un
polvoriento residuo.
Disgustado, Sergio concluyó de introducir la baqueta
y continuó caminando hacia la parte más espesa del
bosque y hacia el lago. A pocos pasos, pudo ver el
cadáver de otro elfo, y también una bola de pelos
blancos y negros, con un rostro deformado caído sobre
la hierba. Le costó trabajo reconocer un chester, ya que
el sedoso y sonriente animal que viera unas semanas
antes era ahora sólo una masa húmeda y casi sin forma.
Estaba comenzando a recordar los suaves alaridos de
muerte que oyera la noche anterior, cuando llegó al
lago. Los bordes de éste estaban cubiertos de una
repugnante nata marrón, que las leves ondas acunaban
contra la orilla, sedimentándolas lentamente en los
pequeños guijarros. Con un hediondo ¡plop! surgió del
centro del lago una masa castaña, groseramente
circular, reticulada, con un color muerto, que se
deshizo en círculos de podredumbre. Solamente los
radios transversales y los restos de reticulado
permitieron a Sergio reconocer el cadáver
descompuesto de una náyade... De pronto, su mente
empezó a funcionar velozmente. Los pobres animales
muertos, la electricidad, un brillo repentino entre los
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