Page 340 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
profunda rozadura que tenía en una sien... La sangre,
muy despacio, latiendo profundamente en la herida,
continuaba manando. Sergio permaneció inmóvil,
durante unos segundos más, durante unos minutos...
quizá durante horas.
El rifle magnético no había vuelto a disparar. Sin
embargo, en el silencio del bosque, oyó claramente el
crujir de pequeñas ramitas. De algo había de servirle el
llevar más de un mes en la tierra. Conocía bastante bien
los ruidos del bosque, y aquel sisear lento, como un
arrastre, alternado con ligeros chasquidos, no podía ser
más que una cosa: una persona acercándose
lentamente, con muchas precauciones. Muy despacio,
sintiendo que la vida le iba en ello, comenzó a alzar el
pesado cañón de Bessie, apuntándolo ante él. Tenía el
dedo en el gatillo, y ¡maldición! no recordaba ahora si
había colocado o no el pistón en el oído... Se hubiera
movido tratando de ver si la pequeña capsulila de
cobre brillaba bajo el percutor, sobre el mugriento
cañón del arma, pero no se atrevió. Los pasos sonaban
cada vez más cerca, más cautelosos, si cabía. Una
figura alta, vestida con un traje de goma negra, se
cernió sobre él; oyó una respiración ansiosa; vio el
cañón estriado y el gran cargador gris de un rifle
magnético similar al suyo, y alzando la mano con la
vieja Bessie, apretó el gatillo... El estampido le
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