Page 342 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
cabellera rubia se extendió por el suelo, manchándose
con el charco de sangre que había empapado la hierba.
Tenía un rostro desvaído, casi sin expresión, y a través
de los párpados semi‐cerrados se adivinaban unas
pupilas azules, vidriadas. Unos labios finos como
cuchillas de afeitar, descoloridos, dejaban escapar un
grumo de sangre casi negra.
—Ya sé de dónde vienes —dijo Sergio, en voz alta—.
Te han mandado de arriba... ¿verdad? Se han dado
cuenta de que no estoy allí... ¿cuánto hará de eso? Pero
te ha costado encontrarme... ¡maldita seas, tú y quién
te mandó!
Le sobrecogió la idea de que la muerta no hubiera
venido sola, y comenzó a cargar apresuradamente a
Bessie, cuando se dio cuenta de que tenía algo mejor a
su disposición: el rifle magnético de la asesina.
—Y tu nave... la causa de la muerte de esos animales.
¿Dónde estará?
Una absurda asociación de ideas le hizo recordar la
propuesta que hiciera al Capitán Grotton sobre la
fundición de un cañón. No había vuelto a decir nada
de ello, y a pesar de que no tenía las ideas muy claras,
se dijo que tenía que hablar con el Capitán sobre el
particular. Algo comenzaba a ver claro en ese asunto
del cañón.
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