Page 337 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
azul de los últimos días. A veces, el disco solar
quedaba oculto tras un espeso nubarrón plomizo, y
algo como una sensación de oscuridad y tristeza
descendía sobre los campos. A lo lejos, humeaban las
chimeneas del laboratorio de Mansour, y a Sergio le
pareció ver que un pequeño grupo de guerrilleros, con
jarras en las manos, encabezados por el Capitán
Grotton, un Capitán Grotton diminuto, trastabillante,
como un hombre que anduviese a ciegas por el fondo
del mar, se aproximaban al laboratorio.
«Buena acogida os espera», pensó, y un recuerdo
vivido vino a su memoria... «Edy, Edy». Sentía deseos
de volver a la casa de piedra y verla de nuevo... Se dio
cuenta de que se encontraba molesto sin tenerla cerca,
sin ver aquellos ojos tan extraordinariamente
expresivos.
Perezosamente, entró en el bosque, y se detuvo junto
a un manzano silvestre para cargar a Bessie, con todo
el lento proceso de la pólvora, el taco, la bala, y el
pistón. Estaba introduciendo la oxidada baqueta en su
alveolo cuando vio algo que yacía en el suelo, más al
interior... Se aproximó, y pudo contemplar disgustado
y asqueado, el cadáver retorcido de un elfo. El pobre
ser yacía sobre la espalda, con el cuerpo de color
ceniza, y las alas arrugadas y cubiertas de escamas
negruzcas. Mientras lo miraba, hubo como una lenta
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