Page 369 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


               —Ahí  está  la  selva,  Sergio  —dijo  Marta  di  Jorse,

            agarrándole por el brazo—. Mira... Kovalsky Station...


               Eran  las  ruinas  de  una  casa.  Se  distinguían


            perfectamente  los  restos  de  los  muros  de  piedra,  la

            chimenea aun enhiesta, algún poste de madera clavado

            en el suelo... Se acercaron. Marta rascó un poco el suelo


            con sus espuelas; surgió algo negro como carbón.


               —A Nick Kovaisky le dio por vivir aquí... —dijo—.

            Ya ves. Ideas raras que tiene la gente. Tranquilo parecía

            el sitio... nadie pensaba que hubiera peligro. Esto fue


            cuando yo era niña, o quizás antes de nacer... no lo sé.

            Lo oí contar a la vieja Kate, la que me recogió... Bueno;

            para qué alargarlo. A Nick Kovalsky y a sus mujeres e


            hijos  los  mataron  los  mandriles,  o  lo  que  fuera...  La

            expedición siguiente encontró la casa quemada, y los


            cadáveres de todos... Cazaron dos o tres bestias raras,

            peludas,  que  caminaban  como  hombres,  y  hablaban

            algo. Tenían el hocico azul. Les llamaron mandriles... Y


            esa  fue  la  primera  noticia.  Nadie  más  vino  a  vivir

            aquí...


               —No me extraña —contestó Sergio.


               —Volvamos —peroró el Zurdo Ribas.


               En vista de sus informes, el Capitán Grotton mandó


            cuatro  hombres,  entre  ellos  Illona  Gómez,  al  otro

            extremo de Halfaya Pass, con instrucciones de montar



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