Page 381 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


            continuo,  de  poca  profundidad,  pero  lleno  de  un

            espeso  limo  verdoso  que  les  llegaba  a  las  rodillas.

            Caminaban  por  él,  entre  juramentos,  llevando  de  la


            brida a los caballos supervivientes. Tres de ellos habían

            muerto,  entre  convulsiones,  después  de  ser  picados


            por  unos  gruesos  insectos  negros,  semejantes  a

            grandes abejorros.


               —Esto no es nada, chicos —dijo el abuelo Jones—. Si

            hubierais estado en la travesía a pequeña América... ya


            veríais cosa buena...


               —¡Cállate,  viejo!  —gruñó  Amílcar  Stone.  Era

            evidente que el pobre Amílcar no se encontraba bien.

            Tenía el rostro cerúleo, la respiración rápida, y tosía


            con  frecuencia.  Lo  mismo  que  los  demás,  sufría

            violentos aunque poco duraderos ataques de diarrea.


            Sergio hubiera querido aliviarle, pero le era imposible.

            La carga de la pistola inyectora se había agotado un par

            de  días  antes,  cuando  gastó  todo  su  contenido  en


            inyectar a los expedicionarios. Y no le quedaba ni una

            sola de las medicinas que bajó de la Ciudad. También


            él  se  sentía  escalofriado  y  tembloroso,  y  se  veía

            obligado a detener la marcha para vaciar su dolorido

            estómago...


               De  vez  en  cuando  surgía  del  pantano  una  islilla


            diminuta,  de  barro  apelmazado,  cubierta  de  plantas

            llenas de púas. La humedad continua del lodazal no

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