Page 382 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
era menor allí, pero por lo menos podían hacerse la
ilusión de que estaban en seco.
Las pocas provisiones salvadas del desastre del río
Negro comenzaban a escasear. Afortunadamente el
agua no faltaba, aunque fuese turbia, maloliente y de
repugnante sabor.
Poco a poco, obedeciendo la orden del capitán
Grotton, se derrumbaron todos en una especie de masa
de barro verdoso ligeramente elevada sobre el légamo
del lodazal. Por todas partes, sin interrupción, se
extendía el mismo tipo de árboles; unos troncos
amarillentos, que se abrían a ras de lodo en una ancha
masa de raíces, las cuales se sumergían, como las patas
de una araña, en la hedionda masa líquida.
Con sonidos viscosos, los agotados guerrilleros
comenzaron a extraerse las botas, muchas de las cuales
estaban deshechas y abiertas como bocas de cocodrilo.
Pies grandes, juanetudos, blancos por la continuada
inmersión, comenzaron a salir a la tenebrosa luz del
pantano...
—Marta, Sergio, Marcus... —dijo el Capitán
Grotton—. Hacedme el favor de avanzar un poco, y
batir la zona... No sea que tengamos una sorpresa... Tú,
abuelo Jones, coge esa lavativa tuya y vigila... Trae las
provisiones, Amílcar; haré el reparto...
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