Page 385 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
P. 385

Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


            profundo, no muy lejanas.


               —Ahi tʹnes uno. Mʹtalo.


               —No qʹuero. Qʹ vaya el pʹqño.


               —Yo no voy. Mʹ mata.


               —No tiene rʹfle. Cogʹlo.


               —Tu pʹdre que vʹa a ir. Yo no voy.


               —Te corto los hʹvos.



               —Si quʹ tiene rʹfle. Vmonos.


               Hubo un gruñido oscuro, bajo de tono, distinto a los

            que antes emitiera la selva. Poco a poco, y cada vez más

            velozmente,  Sergio  recuperó  la  conciencia.  No  se


            movió. Entreabrió los ojos, y vio, a quince metros de

            distancia,  semisumergidos  en  el  légamo,  tres  bultos

            oscuros,  muy  desiguales  de  tamaño.  No  se  les


            distinguía muy bien entre las entrelazadas ramas, pero

            pudo  ver  que  eran  peludos,  oscuros,  y  con  grandes

            cabezas provistas de un hocico azul colmilludo que se


            proyectaba hacia adelante.


               —ʹe un hombrʹ.


               —No. ʹs unʹ mujʹr.


               —Pero ʹs buʹno para comʹr. Cogʹlo.


               —No quiʹro. Vʹs tú.


               Tenían  largos  brazos  cubiertos  de  una  atroz




                                                           385
   380   381   382   383   384   385   386   387   388   389   390