Page 386 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


            pelambrera negra. Durante unos instantes, siguieron

            las  discusiones  en  voz  baja  y  bestial,  cortando

            torpemente las palabras.



               —Mʹ coge y mʹ mata.


               —Pʹs no comʹmʹs.


               Sergio  hizo  un  movimiento  involuntario.  Hubo  un

            rebullir entre las ramas. Cuando se levantó, con el rifle

            a  punto,  las  figuras  negras  habían  desaparecido.  Se


            sentó de nuevo, aterrado por la impresión de fuerza y

            brutalidad que se desprendía de las figuras peludas.


               Algo  ágil  y  suave  se  deslizaba  por  la  transparente


            corriente de agua, surcándola lentamente, apenas sin

            movimiento,  y  sin  remover  el  légamo  del  fondo.  A

            pocos pasos de Sergio, surgió del riachuelo una cabeza


            redonda, cubierta de suave pelaje gris oscuro. Era un

            animal,  del  tamaño  de  un  perro  grande.  Tenía  dos


            grandes ojos pardos, protegidos por largas y sedosas

            pestañas, y un cuerpo esbelto y movedizo, como si no

            tuviera huesos. Colocó dos zarpas acolchadas sobre la


            orilla y permaneció mirando a Sergio.


               —¿Qué eres tú? —preguntó Sergio.


               —Soy una cellisa —dijo el animal, con agradable voz

            de tenor.


               Y  antes  de  que  Sergio  pudiera  sorprenderse,  el


            animal, de un salto, retrocedió y se metió en el agua.

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