Page 384 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
P. 384

Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


            esponjoso, como la que ocupaba en este momento el

            resto de la pandilla.


               Se  acercaron...  No  sería  más  grande  que  una


            habitación de no mucho tamaño, pero estaba seca. Seca

            de  verdad,  y  con  algo  de  hierba  débil  y  amarillenta

            creciendo en ella...


               —Sergio —dijo Marta—. Tú te quedas aquí... Marcus,


            vete por ese lado; yo iré por el otro... Mucho cuidado

            los dos.


               —Y tú. Marta.


               —Y  yo.  Volveremos  aquí...  no  vayas  a  asustarte  y


            disparar... Y no te duermas.


               Entre  chapoteos.  Marta  y  Marcus  desaparecieron,

            cada uno en una dirección. Sergio se sentó en mitad de


            la isla, con el rifle cargado y montado. A su alrededor

            continuaban los grañidos de los pájaros, algún rugido

            lejano, el cacareo de aves a las que no logró ver, un


            chillido agudo y penetrante de cuando en cuando, que

            tampoco se sabía de dónde salía... Mirando a los lados,

            vio que una débil corriente circulaba rozando la islita


            por uno de sus costados; se acercó y se arrodilló en la

            orilla.  Era  un  canal  de  agua  casi  transparente,  que

            discurría entre el légamo, trazándose dentro de él un


            camino separado... Nunca supo el momento en que se

            quedó  dormido.  Le  pareció  oir  voces,  de  un  bajo



                                                           384
   379   380   381   382   383   384   385   386   387   388   389