Page 477 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
P. 477

Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


            ahora las riberas del río Rojo. No eran muchos; quizá

            solamente un centenar; pero suficientes para aplastar a

            cuatro hombres debilitados y una mujer gravemente


            enferma...


               Faltaban  solamente  quinientos  metros  para  la

            entrada del desfiladero, pero el agotamiento de todos


            era tal, que el Capitán Grotton se dio cuenta de que no

            podían dar un paso más.


               —Quedémonos aquí —dijo, señalando un grupo de

            rocas  y  troncos  caídos  a  la  orilla  de  las  encrespadas


            aguas—. Aguantaremos lo que podamos, y si el Zurdo

            Ribas  está  ahí...  Y  ahora,  disparad  todos...  —No

            podemos alcanzarles, están muy lejos... —Siempre tan


            inteligente, Zacarías. No quiero alcanzarles; quiero que

            el  Zurdo  Ribas  oiga  los  disparos,  y  tener  tiempo  de


            nuevo  para  cargar...  Vamos  allá;  tú  Sergio,  deja  ese

            aparato silencioso, y tira con el rifle de Marta... ¡Ahora!


               Los  cuatro  estampidos  resonaron  broncamente


            contra el muro de rocas... Entre los mandriles hubo un

            general parloteo estridente y los aullidos aumentaron

            de volumen; no porque les hubiera alcanzado ninguna


            bala, sino porque Aneberg, locamente excitado, saltaba

            como un loco arrastrando a media docena de las negras

            bestias.  Los  cascos  del  caballo  caían  como  martillos


            pilones sobre la cabeza de los mandriles, que pronto se

            apartaron,  dejando  a  dos  o  tres  compañeros  caídos

                                                           477
   472   473   474   475   476   477   478   479   480   481   482