Page 494 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


            pensado  que  yo  también  puedo  darte  lo  mismo  que

            otra mujer?


               —¿Lo dices de verdad?


               —¡Mira, Sergio! ¡No me pongas esa cara de guasa!


            ¿Qué te crees que soy yo? ¡No estoy hecha de piedra,

            hijo de un mandril...! Además... tú tienes algo que me

            excita... y me parece que tú...


               Y la mirada de Marta se dirigió socarronamente hacia


            abajo,  con  un  gesto  extraordinariamente  expresivo.

            Dejó  caer  la  sábana,  descubriendo  sus  pechos,

            pronunciados como pequeños obuses... Sergio colocó


            las  manos  sobre  ellos,  sintiendo  que  los  pezones  se

            endurecían como fresas maduras...


               —Hemos de cerrar el pacto... —dijo ella en voz baja,


            y ronca—. Y ya sabes la forma...


               De pronto, hubo un brusco cambio de expresión en el

            rostro de Marta. Colocó una mano sobre el pecho de


            Sergio, apartándole un poco, con un gesto tan extraño

            en los ojos, que él no supo qué decir.


               —¡Maldita sea! —dijo Marta, echando llamas por los

            ojos... ¡Malditos sean los perros y todo este rebordenco


            mundo...!  ¡No  estoy  embarazada  de  un  puerco

            mandril... no!


               —Pero, ¿qué dices?





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