Page 543 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
sin un solo árbol...
—Ahí debe estar —dijo el Vikingo.
Había un amontonamiento de rocas más grande que
los otros, con matojos de un verde sucio saliendo de los
huecos. Dieron la vuelta, esquivando la pequeña
montaña rocosa, y allí, agazapado, estaba el robot.
Su rostro esférico estaba cubierto de manchas de orín;
una de las células que hacían el papel de ojos aparecía
destrozada, con cables de cobre y fragmentos de vidrio
colgando desde la órbita. En cambio, el otro ojo lucía
intensamente, como un sol en miniatura, desde el
fondo del vidrio circular que lo protegía. El resto del
cuerpo estaba parcialmente destrozado, con grandes
manchas de óxido, y anchas desgarraduras en el
caparazón que en otro tiempo había sido brillante. Era
evidente que la parte inferior, hecha pedazos, no podía
permitirle ningún desplazamiento pero el cilindrico
cañón estriado que ostentaba en su garra derecha
continuaba siendo, probablemente, tan peligroso como
cuando lo construyeron.
—Un residuo del pasado legendario —dijo el
Vikingo.
—¿Quiénes sois? —farfulló el robot, con voz áspera.
—Somos dos hombres —dijo el Vikingo—.
Tú no puedes atacar a los hombres; la primera ley de
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