Page 541 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
meseta. Después, las aguas chocaban con una serie de
peñas, irregularmente distribuidas en el cauce, pardas
por la humedad continua, ligeramente perforadas en
algunos lugares, por el eterno golpear del agua
burbujeante sobre ellas. A lo largo de la caída vertical,
arbustos de pequeñas hojas amarillentas se extendían
sobre la veloz corriente, moviéndose con levedad bajo
el impulso de las salpicaduras del agua. Más abajo, el
chorro intenso y ancho de la cascada se hundía en un
pequeño estanque de agua verdosa, que denotaba su
misma profundidad, con un borbotear de espumas...
La vista seguía incansablemente la caída del agua, y el
leve tronar de la cascada, acompañando
interminablemente el caudal líquido que se
desborbada, el salpicar y espumaje en las rocas, el
remansarse final en el estanque de agua verdosa, y la
continuidad con que el río proseguía su camino
después de aquel salto iluminado por el sol...
—¿Y qué tienes que decir? —preguntó el Vikingo.
—Que está bien donde está, y como está —contestó
Sergio.
—Si no tienes tiempo —dijo el hombre pequeño— no
querríamos entretenerte... Pero la cosa nos da miedo, y
no sabemos qué hacer... El hombre pequeño,
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