Page 540 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
pues hay quien, viendo, nunca verá nada,
ni el resplandor muriente de la hoguera,
ni el rosado crecer de la alborada,
ni el resonar del mar en la escollera,
y en este mundo mío, no tendrá entrada.»
—Muy bien —dijeron unas cuantas voces débiles, sin
excesivo entusiasmo.
—Suena muy bien —comentó Eduardo, con una
expresión que demostraba claramente que, o no se
había enterado, o no había resultado de su gusto lo que
el ciego dijera—. Pero, muchachos tenemos aquí uno
que ha estado en Africa con el Capitán Grotton, y que
según me han dicho después, las pasó de a metro allí...
Sergio, ¿por qué no nos cuentas lo de Africa?
—¡Cuéntalo, Sergio! —aulló un coro múltiple.
Alguien le puso en la mano, una nueva jarra; otra mano
callosa le golpeó la espalda—. ¡Cuéntalo, Sergio,
cuéntalo! —volvieron a aullar dos docenas de voces.
—Quiero detenerme a verla —insistió Sergio. La
cascada se desbordaba desde unos veinte metros de
altura, entre dos cúmulos rocosos de color gris. Al
principio, el agua se deslizaba, verdosa y bordada de
espumas, con suavidad de aceite, volcándose desde el
manso río que ondulaba en la parte superior de la
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